¿Era probable? ¿Cabría alguna posibilidad? No lo podría saber ¿Podría haber sido de otra forma? Quizás, y de eso no me cabe duda...
Hay tantas maneras de encaminarse, que es allí donde nos encontramos presos de nuestra propia libertad, elegir nos hace esclavos,nos condena, siendo súbditos de nuestras mismísimas dicotomías y contradicciones que nos parten las posibilidades reduciéndonos a un miserable insecto sin otra alternativa de dejarse atrapar o huir, huir escurridizamente si es que no es cazado de un zarpaso en el intento. ¿Quién sabe? que alguien me diga si el augurio de nuestro destino puede saberse de antemano, de todas maneras, no lo querría saber. Si me dieran a elegir, elegiríra no elegir , Elegir nos condena, elegir nos quita libertad. Nos recluta a una sola verdad, quedando fronterizos sin atrevernos ir más allá. Si me dieran a elegir, elegiríra no elegir y dudaría, dudaría más de lo que dudo, y me preguntaría más de lo que me pregunto, incursionaría en el umbral de lo que hay más allá de las respuestas, de las opciones, de lo que somos, de lo que tenemos, me zambullaría entre mis incertidumbres y vacilaría y cuestionaría y te cuestionaría.
La duda me hace bailar, me moviliza a buscar y andar, la duda es una ramera que deambula de pieza en pieza.
Soy una dudadora innata, dudadora ambivalente e infinita. Yo que me dejo conquistar por la duda agazapante que de nada pretende convencerme, yo que tanto dudo, no puedo tolerar a los indudables presumidos, a las incipientes respuestas, a los que pretenden la verdad, a los que aseguran severamente .
De lo único que no tengo dudas, es que
De lo único que no tengo dudas, es que
nada es tan cierto como la duda misma.